Se trata de una antigua casa de construcción típica de la zona, construida entre el 1800 y principios del 1900 como casa residencial de un pequeño terrateniente.
El edificio hoy restaurado ofrece habitaciones con baño y servicio de desayuno con productos típicos, así como un amplio salón con chimenea donde se pueden leer tranquilamente algunos de los interesantes libros que existen sobre mitologías e historias de la tierra sarda.
La distancia a Cagliari es tan solo de 8 kilómetros.
Información sobre la zona:
CAGLIARI
Cagliari con el sol, su mar, sus monumentos y sus paisajes naturales fascinantes ofrece a sus visitantes muchos motivos de interés. La capital de la isla (164.250 habitantes) es una ciudad impregnada de historia, con un encanto especial, gente acogedora y un clima benigno. Cagliari se encuentra en la zona meridional de Cerdeña y está conectada al continente por medio del puerto y del aeropuerto. Poblada desde los tiempos antiguos, su aspecto es una mezcla de tradiciones, edificios y costumbres que derivan también del largo contacto con los romanos, los bizantinos, los españoles y los piamonteses. Aquí el antiguo se une al moderno, la actualidad de un centro que es la fuerza motriz de la economía de la isla junto al legado del pasado. En Cagliari la cultura, el folclor, la gastronomía no son lugares comunes, sino signos evidentes de la realidad. Gracias al verano estupendo, al invierno benigno y a los entretiempos templados, cada momento es adapto para recorrer las calles de los antiguos barrios históricos, pararse para paladear un buen café en uno de los muchos bares que se encuentran en las calles más famosas, gustar unos platos típicos en uno de los restaurantes que guardan celosamente antiguas recetas y platos todavia hechos a mano, tomar el sol en un trecho de la larga costa o divertirse con una de las muchas iniciativas que el ayuntamiento organiza no sólo para los residentes, sino para los turistas también.
La historia
Los orígenes
Surgida en un sitio ya ocupado por poblaciones neolíticas, la actual ciudad de Cagliari probablemente fue fundada por los fenicios de Tiro que colonizaron las costas del Mediterráneo occidental entre el final del II milenio AC y el principio del I. El núcleo de población originario se puede identificar alrededor de la zona de Santa Gilla. Durante el periodo cartaginés, a partir del VI siglo AC, se ocuparon las zonas alrededor de la avenida Carlo Felice y Vial Regina Margherita, se potenció el puerto lagunero, se construyeron nuevos muelles en la dársena. Se construyó también la necrópolis situada en la colina de Tuvixeddu (hay también una en las faldas de la colina de Bonaria). Su posición favorable permitió a la ciudad de prosperar y convertirse en un lugar de comercios intensos.
época aragonés-española
Aunque se reforzaron los edificios fortificados por una posible guerra contra los aragoneses, la ciudad fue conquistada en 1326 y de aquel momento se convirtió en el centro de la presencia española en Cerdeña. El pequeño burgo creado por los aragoneses sobre la colina de Bonaria antes de la caída de Cagliari decayó bastante rápidamente y es probable que sus habitantes se desbandaron en las zonas a los pie de Castello. A partir de 1552 se mejoraron y modernizaron las defensas, se contruyeron edificios nuevos y se restauraron los ya existentes, dando a la ciudad un perfil grave y severo a los que la miran desde el mar. Durante el periodo barroco y en el siglo XVII la ciudad tuvo un aspecto cada vez más español. Unos ejemplos de esto son la catedral de Santa Restituta y algunos edificios de Castello. El siglo XVII es también el último periodo de la dominación española durante el cual se acentuó la oposición entre los indígenas y los inmigrados de primera, segunda, tercera y cuarta generación y los oficiales y los barones residentes o procedientes de la península ibérica. El estado de tensión se concretó con los famosos asesinatos del marqués de Laconi y del virrey de Camarassa (1668). Además el siglo XVII fue un periodo caracterizado por acontecimientos luctuosos debidos a las pestilencias, las carestias, las devastaciones de las cosechas, el bandolerismo, los ataques bereberes.
Las áreas naturales
Por lo que concierne su especial interés fáunico es obligatorio visitar el estanque de Molentargius, una vasta área húmeda, casi intacta, interdependiente del sistema de las Salinas, del estanque de Santa Gilla (en la parte opuesta de la ciudad), del estanque de Quartu y del embalse del Simbirizzi.
En realidad, el área se podría dividir en diferentes zonas (la zona de las salinas, la zona Bellarosa menor, la zona Perdalonga), donde a partir de la segunda guerra mundial se hicieron varias obras. Estas obras - que miraban a salvar la zona de las salinas del avance de las aguas - crearon los presupuestos para el crecimiento y el desarrollo de una flora y una fauna especiales. El hecho de que aquí, al réves de Santa Gilla, no era posible pescar, acceleró el proceso.
En la zona de las Salinas se pueden admirar flamencos rosa, gallaretas, cormoranes y otras especies. En la zona de Bellarosa menor (delimitada por Quartu Sant'Elena y por viale Marconi) se encuentran fochas, calamones, garzas, halcones, agachadizas, patos reales y otros más.
Este ecosistema es uno de los más grandes de Europa. Es un verdadero escriño natural donde conviven especies en gran parte extinguidas en el resto del continente y por lo tanto tiene que ser salvado de los peligros constantes que lo amenazan. En primer lugar, el ahogo que puede producir el cerco progresivo de la expansión urbana. En segundo lugar, los daños causados por la contaminación, por la presencia del hombre no regulada y por los cazadores furtivos.
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